La Unió Llauradora i Ramadera ha presentado alegaciones contra el proyecto de las plantas fotovoltaicas «La Balsa» y «La Cascada», promovidas en el término municipal de Novelda, al considerar que su implantación supone una grave amenaza para el suelo agrario productivo del Vinalopó, para las explotaciones agrícolas profesionales y para el futuro de un territorio estrechamente ligado al cultivo de la vid.
El proyecto contempla la ocupación de aproximadamente 339 hectáreas de terrenos agrícolas, afectando directamente a numerosas explotaciones de uva de mesa y también de variedades sin semillas, cultivos que constituyen una de las principales actividades económicas de la comarca.
Para LA UNIÓ, la implantación de estas macroplantas supondría un grave precedente al sustituir explotaciones agrarias plenamente productivas por una infraestructura energética que podría ubicarse en otros espacios con un impacto mucho menor sobre el territorio. La organización deja claro que no se opone al desarrollo de las energías renovables, sino a un modelo de implantación que sacrifica las mejores tierras agrícolas cuando existen alternativas compatibles con la producción de alimentos.
Además de la pérdida directa de superficie cultivable, el proyecto afectaría explotaciones con regadíos modernizados, importantes inversiones agrarias y cultivos beneficiarios de ayudas públicas, ocasionando importantes perjuicios económicos a los agricultores y al conjunto del sector.
Especial preocupación genera la afección sobre la Denominación de Origen Protegida Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, un sello de calidad reconocido internacionalmente que identifica un modelo productivo único, estrechamente vinculado al territorio y con un elevado valor económico, social y cultural. Las alegaciones presentadas también ponen de manifiesto posibles incompatibilidades urbanísticas, afecciones sobre suelos protegidos previstos en el futuro planeamiento municipal, viviendas existentes, paisaje, líneas de evacuación y diversas cuestiones jurídicas y técnicas que, según LA UNIÓ, hacen necesario replantear completamente el proyecto.
Para la organización, la transición energética debe planificarse con criterios territoriales que permitan compatibilizar la generación de energía renovable con la protección del suelo agrario. «La transición energética no puede convertirse en una transición contra la agricultura. Las energías renovables son imprescindibles, pero no a costa de destruir las mejores tierras agrícolas ni de poner en riesgo el futuro de las explotaciones profesionales.»
Por todo ello, LA UNIÓ solicita la retirada del proyecto y reclama que estas instalaciones se trasladen a otros emplazamientos donde no comprometan la actividad agraria, el paisaje ni el desarrollo sostenible del territorio. Fuente y foto: La Unió

