El Grupo Alimentario de Innovación y Sostenibilidad (GIS) ha reunido a productores, expertos tecnológicos y representantes de la industria y la distribución en la jornada ‘Los productores de alimentos ante el reto de la Inteligencia Artificial’, un encuentro que puso el foco en una realidad compartida por todos los participantes: la inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una herramienta imprescindible para mejorar la eficiencia, la competitividad y la rentabilidad del sector agroalimentario.
La jornada llega en un momento especialmente relevante para la industria alimentaria española, que afronta un escenario marcado por la volatilidad de los costes de producción, el incremento de las exigencias regulatorias europeas, la presión sobre los márgenes comerciales y una demanda cada vez más informada y exigente. En este contexto, la inteligencia artificial emerge como una de las principales palancas de transformación, aunque su grado de implantación entre los productores continúa siendo desigual.
Con el objetivo de acercar esta tecnología desde una perspectiva práctica, el encuentro reunió a profesionales que ya están aplicando la IA en distintos ámbitos de la cadena agroalimentaria para compartir experiencias, casos de uso y las principales oportunidades que ofrece para el productor.
La primera ponencia, ‘La aplicación de la IA desde el consumidor al proveedor’, corrió a cargo de Juan Francisco Delgado, presidente de la Fundación Europea para la Innovación (INTEC), quien defendió que la inteligencia artificial ha dejado de ser un proyecto reservado a los departamentos de innovación para convertirse en una herramienta de gestión al alcance también de cooperativas y pymes agroalimentarias.
Durante su intervención explicó que el gran cambio que vive el sector es que el dato ya recorre la cadena agroalimentaria en sentido inverso al alimento. ‘Cada vez que alguien coge un brik de leche en un supermercado de Madrid, activa una cadena de datos que remonta el camino inverso al del alimento: del lineal a la planta, de la planta a la granja y de la granja al fabricante del tractor. La inteligencia artificial es el instrumento que convierte ese viaje de vuelta en decisiones. Quien no lo lea, producirá a ciegas’.
Delgado advirtió además de que el verdadero riesgo para los productores no es la tecnología, sino la creciente diferencia entre quienes ya toman decisiones apoyadas en inteligencia artificial y quienes todavía no lo hacen. ‘El riesgo real no es la tecnología, es la asimetría. La distribución y la gran industria ya deciden con inteligencia artificial. Si el productor no se incorpora, negociará con eslabones que saben más de su producto que él mismo».
El presidente de la Fundación Europea para la Innovación insistió también en que la incorporación de estas herramientas no depende del tamaño de la empresa, sino de comenzar por resolver necesidades concretas y contar con el acompañamiento adecuado. ‘No hace falta ser grande para empezar; hace falta estar acompañado. Se empieza por un problema concreto -el riego, la sanidad del rebaño, la merma-, no por ‘implantar IA’. Y el dato de cada explotación es el único activo que nadie más tiene: retenerlo es retener valor’.
Asimismo, quiso trasladar un mensaje de confianza al sector primario al subrayar que la inteligencia artificial no sustituirá el conocimiento del productor, sino que lo reforzará. ‘La inteligencia artificial no sustituye el criterio del agricultor o del ganadero: lo amplifica. Yo lo llamo cointeligencia. Y los oficios del campo no van a desaparecer: van a transformarse. La tecnología ya está; lo que falta es la escalera para subir a ella.’
El núcleo del encuentro fue la mesa redonda ‘Inteligencia Artificial: claves para transformar y mejorar la rentabilidad de los productores de alimentos’, en la que participaron Javier Fernández, responsable del John Deere Parla Innovation Center; Alejandro González, director de Innovación y Calidad, I+D y Salud y Nutrición en Pascual; y Felipe Medina, secretario general técnico de Asedas. Los tres ofrecieron una visión complementaria sobre cómo convertir el potencial de la inteligencia artificial en mejoras tangibles para la rentabilidad de los productores.
Entre las principales conclusiones del debate destacó la necesidad de impulsar una aplicación práctica de la inteligencia artificial en todos los eslabones de la cadena agroalimentaria. Desde el ámbito de la maquinaria agrícola se puso de relieve cómo esta tecnología está revolucionando la agricultura de precisión, optimizando la gestión de flotas y facilitando la toma de decisiones en tiempo real sobre los cultivos.
Asimismo, se compartió la experiencia de la industria alimentaria en la integración de la IA en los procesos de investigación, desarrollo de producto y control de calidad, poniendo de manifiesto su capacidad para acelerar la innovación y mejorar la eficiencia operativa.
Por su parte, desde la distribución se subrayó la creciente necesidad de avanzar en la digitalización y en un mejor aprovechamiento de los datos, identificando la inteligencia artificial como una herramienta clave para fortalecer la colaboración entre productores y distribuidores y generar mayor valor a lo largo de toda la cadena.
La principal conclusión de la jornada fue unánime: la inteligencia artificial ya está marcando diferencias entre las empresas que han decidido incorporarla y aquellas que continúan retrasando su adopción. Más que una tecnología del futuro se ha convertido en un factor de competitividad del presente. Fuente y foto: GIS

