Hoy, 21 de mayo , se han presentado en primicia las previsiones de cosecha de melocotón y nectarina de Europa para 2026, en el marco de Interprunus, el Foro Internacional del melocotón y la nectarina, celebrado en Lleida.
La producción europea de 2025 se situó en torno a los 3,14 millones de toneladas, una cifra un 9 % inferior a la cosecha de 2024. Aquella campaña estuvo marcada por importantes heladas en Grecia y Turquía, que afectaron notablemente a la producción de fruta de verano. En Italia, Francia y España no se registraron heladas de gran alcance, pero las condiciones meteorológicas durante la floración, con lluvias abundantes y frecuentes, redujeron ligeramente el potencial productivo. Además, semanas después de la floración, varios episodios violentos de granizo afectaron a zonas productoras de España, entre ellas Cataluña, Aragón y la Región de Murcia.
De cara a 2026, las previsiones apuntan a una campaña sin accidentes climáticos significativos. Aunque algunas heladas puntuales han podido incidir ligeramente en determinadas zonas productoras, la producción europea no se ha visto afectada de manera relevante. Así, la producción prevista de melocotones y nectarinas en Europa se sitúa en 3,41 millones de toneladas, un 9 % más que en 2025 y un 11 % por encima de la media del periodo 2020-2024.
Grecia, que el año pasado registró un fuerte déficit productivo, recupera este año su nivel óptimo, mientras que el resto de países productores se sitúan entre un 3 % y un 5 % por encima de la cosecha anterior. La previsión de cosecha para 2026 muestra, en general, una recuperación del potencial productivo en los principales países productores europeos de melocotón, nectarina y pavía, después de un 2025 marcado por situaciones bastante desiguales según el país. En Grecia, la producción de 2026 se prevé claramente superior a la de 2025. Se calculan cerca de 455.000 toneladas de melocotones y nectarinas, un 35% más que el año anterior, y unas 300.000 toneladas de pavías, un 12% más. Esta recuperación se explica sobre todo porque 2025 fue un año muy deficitario debido a las heladas de marzo y abril. Para 2026, en cambio, las condiciones climáticas han sido mucho más favorables, con un invierno y una primavera normales, sin daños importantes. A nivel de tendencia, el sector griego muestra una mejora de los rendimientos y de la calidad, pero también una reducción progresiva de las superficies de melocotón y pavía, ya que algunos productores se están orientando hacia el kiwi. En el norte del país, en cambio, crece el interés por las nectarinas y por las variedades de melocotón muy tardías.
En España, la campaña 2026 también apunta a una evolución positiva. La cosecha total de melocotones, nectarinas, melocotones planos y pavías podría alcanzar 1.514.367 toneladas, un 6% más que en 2025 y un 14% por encima de la media reciente. En concreto, se prevén cerca de 1,2 millones de toneladas de melocotones, nectarinas y melocotones planos, y unas 316.000 toneladas de pavías. El 2025 ya había sido una campaña bastante positiva, con el fin de la sequía que afectaba especialmente al valle del Ebro, una producción más estable y una buena demanda. Aun así, hubo episodios de granizo y lluvias en algunas zonas. De cara a 2026, las condiciones son generalmente favorables, con buenas horas de frío y reservas hídricas mejoradas, aunque existen incertidumbres en regiones como Cataluña y Aragón, y descensos previstos en Extremadura por problemas de cuajado. Las tendencias apuntan a una reducción de superficie, pero con más tecnificación, cambio varietal, adaptación al cambio climático y mayor orientación hacia la calidad y las exigencias del mercado.
En Italia, la producción prevista para 2026 se situaría en niveles próximos al potencial. Se calculan unas 867.000 toneladas de melocotones y nectarinas, un 3% más que en 2025, mientras que la pavía quedaría alrededor de las 45.000 toneladas, con una ligera bajada del 2%. El 2025 había sido una campaña algo inferior a la de 2024, pero sin grandes siniestros climáticos. La reducción de los volúmenes se debió sobre todo a la disminución de la superficie cultivada, especialmente en melocotón y pavía. Aun así, el mercado se comportó bien, con buena demanda interior y exterior,precios superiores a los de años anteriores y una menor competencia de España y Grecia. De cara a 2026, se mantiene la tendencia de retroceso de superficie en melocotón y pavía, mientras que la nectarina se mantiene más estable. La cosecha podría comenzar en fechas similares a las de 2025 o ligeramente adelantadas.
En Francia, la previsión para 2026 es de unas 224.000 toneladas de melocotones y nectarinas, un 4% más que en 2025 y un 10% por encima de la media 2020-2024. La pavía se mantendría prácticamente estable, con unas 3.500 toneladas. El 2025 fue una campaña irregular: al principio hubo falta de fruta en el mercado europeo, pero más adelante la oferta fue demasiado abundante, especialmente en nectarinas de calibre pequeño. Por ello, en 2026 los productores deberán prestar especial atención al aclareo para obtener calibres más grandes y mejor valorados. En términos estructurales, la producción francesa parece estabilizada gracias a un buen nivel de renovación de plantaciones. Las nectarinas continúan dominando, con cerca del 65% de los volúmenes, mientras que los melocotones representan alrededor del 35%. También crecen los frutos planos, especialmente las nectarinas planas.
En conjunto, 2026 se presenta como una campaña de recuperación y estabilización para el sector europeo de la fruta de hueso. La mayoría de países prevén incrementos respecto a 2025, especialmente Grecia y España, gracias a unas condiciones climáticas más favorables y a una recuperación del potencial productivo. El 2025, en cambio, fue un año más desigual: Grecia sufrió una fuerte afectación por heladas, España tuvo una campaña positiva pero con incidencias locales, Italia registró una ligera bajada de volúmenes y Francia vivió desequilibrios entre oferta y demanda. Las tendencias generales muestran un sector con menos superficie cultivada, pero más profesionalizado, tecnificado y orientado a la calidad, con una clara adaptación al cambio climático, a los costes crecientes y a un mercado cada vez más exigente.
Cataluña recupera parte de su potencial con un crecimiento del 13,5% respecto a 2025 Las previsiones catalanas para la campaña 2026 apuntan a una recuperación importante de la producción tras un 2025 moderado. La cosecha catalana de melocotón y nectarina podría alcanzar las 422.870 toneladas, lo que representa un incremento del 13,5% respecto a 2025 y del 24% respecto a la media 2021-2025. La campaña 2025 se cerró con una producción definitiva de 372.441 toneladas, ligeramente inferior a la de 2024, que ya había sido una campaña por debajo del potencial productivo habitual de Cataluña.
De cara a 2026, las perspectivas son globalmente positivas, a pesar de algunos episodios meteorológicos adversos. Durante la primavera se han producido varias tormentas de granizo, especialmente los días 19 de abril, 4 y 12 de mayo. Las dos primeras tuvieron afectaciones limitadas, pero la última fue más intensa y todavía se está acabando de evaluar el impacto real sobre la fruta. También se han registrado algunas heladas puntuales. Aun así, la previsión actual mantiene un potencial productivo elevado, todavía pendiente de la evolución final de los calibres y de los daños definitivos.
Por zonas, Lleida concentra claramente el grueso de la producción catalana y es la demarcación que explica casi todo el crecimiento previsto. La producción podría alcanzar las 403.970 toneladas, un 14% más que en 2025. Destacan especialmente los incrementos en nectarina (+15,4%), nectarina plana (+17,7%) y melocotón plano (+14,8%). En cambio, en Tarragona la situación se mantiene mucho más estable, con una previsión de 15.340 toneladas, solo un 0,8% superior a 2025. El crecimiento del melocotón plano y de la nectarina plana compensa parcialmente la bajada prevista en nectarina redonda. A nivel estructural, los datos muestran que Cataluña continúa reforzando el peso de las nectarinas —especialmente las planas— y de los melocotones planos, segmentos con una evolución más dinámica y una demanda creciente. También se confirma una orientación hacia producciones de mayor calidad y valor añadido, en un contexto todavía condicionado por los riesgos climáticos y por la necesidad de adaptación varietal y tecnológica. Fuente: Afrucat
