La comarca de Los Vélez sufrió el pasado domingo uno de los episodios de granizo más severos de los últimos años, con daños que podrían superan las 1.200 hectáreas de cultivo y que han golpeado con especial dureza al cereal, en plena recolección, y al almendro, ya castigado, este mismo año, por temporales anteriores, particularmente, en los municipios de Vélez Blanco y María.
Durante el día de ayer, representantes de COAG Almería, encabezados por el secretario de Organización, Antonio Moreno, junto al secretario comarcal en Los Vélez, Baltasar Fajardo, y miembros del comité comarcal, visitaron las explotaciones afectadas para comprobar sobre el terreno el alcance de unos daños que continúan siendo visibles varios días después del episodio tormentoso. Moreno ha subrayado la necesidad de cuantificar con precisión las pérdidas y ha pedido a los agricultores que acudan a su oficina de COAG, más cercana, para presentar el informe de daños con el que poder realizar una evaluación lo más exacta y definida posible. “Es importante realizar estos informes pues son la base para reclamar las ayudas directas y medidas extraordinarias que la zona necesita ahora con carácter urgente y que desde COAG estamos ya reclamando ante las administraciones competentes”, explica el secretario de organización de COAG Almería.
Así, y según la información recabada durante la visita, la tormenta del 28 de junio descargó con intensidad en la comarca, dejando acumulados superiores a 50 litros por metro cuadrado en algunos puntos y provocando daños no solo en los cultivos, sino también en caminos rurales y de acceso a las explotaciones, ribazos, pastos y otras infraestructuras agrarias. La situación ha sido descrita como una “tormenta histórica” por la extensión del área afectada y por el impacto acumulado sobre unas explotaciones ya debilitadas por episodios de tormentas previos. La situación es especialmente crítica en los municipios de Vélez-Blanco y María, donde todavía permanecen parcelas completamente encharcadas que retrasan las labores agrícolas. En muchas fincas el agua acumulada sigue impidiendo el acceso de la maquinaria, agravando aún más las consecuencias económicas para los agricultores.
El cereal, que se encontraba inmerso en plena campaña de recolección, ha sufrido un impacto devastador. La violencia del pedrisco ha derribado las espigas y ha destruido cultivos que estaban prácticamente listos para su cosecha, dejando en numerosos casos una campaña completamente perdida. El almendro tampoco ha escapado a la intensidad del temporal. Las explotaciones, que lograron superar parcialmente la fuerte granizada registrada durante el pasado mes de marzo, han vuelto a sufrir este nuevo azote que compromete definitivamente la producción de este año. Muchos árboles que habían conseguido mantener parte de su fruto han visto cómo el pedrisco terminaba por destruir la cosecha. A las pérdidas productivas se suman además importantes daños estructurales en el medio rural. Las intensas precipitaciones han provocado corrimientos de tierra, cárcavas, arrastres de suelo fértil y procesos de erosión que comprometen la capacidad productiva futura de numerosas parcelas. Caminos agrícolas, accesos a explotaciones, ribazos y zonas de barbecho presentan importantes desperfectos que están dificultando la recolección.
Así, este episodio vuelve a poner de manifiesto la creciente vulnerabilidad de la agricultura frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, intensos y frecuentes. El cambio en los patrones climáticos está sometiendo a las explotaciones familiares a una presión cada vez mayor, comprometiendo su rentabilidad y viabilidad. Desde COAG se exige una respuesta inmediata de las administraciones, dada la gravedad de la situación pues “detrás de cada hectárea existen explotaciones familiares cuya economía depende de una única cosecha anual. Sin una respuesta rápida y proporcionada a la magnitud de los daños, muchas de ellas podrían verse abocadas a su desaparición o a una situación de enorme dificultad en la próxima campaña”, concluye Antonio Moreno. Fuente y foto: COAG

