El exceso de humedad unido a los fuertes vientos ha provocado la caída temprana de la fruta al suelo, ocasionando una reducción de rendimientos. La saturación del suelo y los cortes generalizados de los caminos rurales impiden las aplicaciones de tratamientos fúngicos.
Las inundaciones y fuertes vientos que han dejado las últimas borrascas han ocasionado importantes daños en las plantaciones de cítricos, especialmente en los valles de los ríos Guadalquivir, Guadiaro y Genil, donde las fincas aledañas se encuentran con el suelo saturado de agua. Es temprano para hacer valoraciones de los daños, ya que este exceso de humedad no solo afecta a la producción actual, sino también a la propia arboleda y, con ello, a las futuras cosechas.
Numerosas explotaciones permanecen anegadas, con riesgo de daños por asfixia radicular y una eventual proliferación de patógenos fúngicos en caso de que en los próximos días se registren temperaturas elevadas.
Los daños en caminos públicos y privados son cuantiosos, impidiendo el acceso para la aplicación de tratamientos fúngicos, la recolección u otras labores de campo, originando con ello una disminución de los jornales propios de este período de campaña.
Con el incremento de fruta para destrío y con la recolección parada por las precipitaciones de las últimas semanas, los almacenes se encuentran con dificultades para atender pedidos, lo que abre una ventana a la entrada de fruta de otros países para cubrir el mercado.
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Fuente: Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía
