La Dirección General de la Industria y Cadena Agroalimentaria va a autorizar el uso de lana de ovino-caprino en suelos agrarios de la Comunitat Valenciana, atendiendo a su potencial como producto orgánico y garantizando en todo momento la protección de la salud pública, la sanidad animal y el medio ambiente.
La resolución, publicada este martes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) establece las pautas técnicas para valorizar el uso de la lana al considerar que la lana de oveja, cuando procede de animales sanos y se gestiona en condiciones controladas, puede emplearse para su uso agrario, al igual que se utilizan estiércoles, productos de compostaje y otras materias similares.
En los últimos tiempos, la lana ha pasado de ser una materia básica para la industria textil, a convertirse en un producto secundario sin valor comercial ni salida en el mercado, que se acumula sin una finalidad clara en las instalaciones de los propios ganaderos, convirtiéndose en un auténtico problema para la explotación ganadera.
De hecho, se calcula que en España se producen unas 20.670 toneladas de lana al año, de las cuales la Comunitat Valenciana aporta cerca de 200 toneladas. Esta situación afecta especialmente a la ganadería extensiva y a razas autóctonas como la oveja guirra.
Debido a su capacidad de aireación, acolchado y retención de la humedad, la lana es un material biodegradable que se mineraliza lentamente aportando nutrientes al suelo. Cuando se utiliza en compostaje junto a estiércoles y otras materias orgánicas, se obtiene un producto con características mejoradas. Con esta medida se ofrece por tanto una alternativa al almacenamiento indefinido de la lana y se valoriza con su aplicación a los suelos agrícolas.
Partiendo así de que la escasa demanda de la lana en la industria textil y la falta de regulación técnica para otros usos puede ocasionar consecuencias tanto económicas como de higiene, por esa acumulación descontrolada en las explotaciones ganaderas, la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca apuesta con esta resolución por su uso como fertilizante en suelos agrarios, siempre que proceda de animales sanos y de explotaciones inscritas en el Registro General de Explotaciones Ganaderas.
La utilización agronómica de la lana deberá cumplir una serie de requisitos relativos al origen del material, su manejo y trazabilidad, así como a las condiciones de almacenamiento, transporte y aplicación al suelo, con el fin de minimizar cualquier riesgo sanitario residual y garantizar un uso seguro y respetuoso con el medio ambiente.
