
Afrucat (Cataluña), Assomela (Italia) y ANPP (Francia) se reunieron el pasado 1 de abril, en Aviñón con motivo del grupo de contacto de fruta de pepita del Comité Mixto de la zona sur y debatieron sobre tres puntos que condicionan el futuro de la producción de manzanas y peras en España, Italia y Francia, y, por tanto, la soberanía alimentaria de Europa.
Los tres puntos sobre los que se posicionaron fueron:
• La nueva ley de envases de plástico para frutas y hortalizas frescas
• La reducción de materias fitosanitarias autorizadas
• La huella de carbono de la producción
Según informa Afrucat en un comunicado las conclusiones fueron las siguientes:
La nueva ley de envases de plástico para frutas y hortalizas frescas
Las experiencias francesa y española sobre la eliminación de envases de plástico para frutas y hortalizas frescas demuestran que es imposible aplicar el Reglamento (UE) 2025/40 de envases y residuos de envases a nuestras producciones.
La disminución del consumo, el aumento del coste de los envases, el incremento de los precios en los lineales, así como la pérdida de calidad del producto, van en contra de los objetivos de salud pública respecto al consumo de frutas y hortalizas frescas, y suponen una grave ruptura del principio de libre circulación de mercancías.
Pedimos colectivamente a la Comisión Europea que nuestras manzanas y peras queden exentas de este reglamento. Además, exigimos una coordinación única a nivel de la Unión Europea en materia de envases, sin posibilidad de adaptación o modificación por parte de los Estados miembros. Estas adaptaciones podrían generar crecientes distorsiones de la competencia dentro del mercado único y reducir drásticamente la competitividad.
La reducción de materias fitosanitarias autorizadas
Consideramos que nos encontramos en un punto de inflexión, y que cualquier nueva restricción, prohibición o limitación de productos fitosanitarios tendrá consecuencias irreparables sobre la soberanía y la seguridad alimentaria. Pedimos a las instituciones europeas y a nuestras administraciones que se inicie con urgencia una reforma para que las decisiones sobre autorizaciones y comercialización de productos fitosanitarios se tomen de forma armonizada a escala europea.
Compartimos plenamente que las prohibiciones generalizadas de soluciones fitosanitarias por parte de la UE, y aún más las posibilidades que tienen los Estados miembros de establecer condiciones de uso diferentes, pueden aumentar las distorsiones de la competencia y reducir significativamente la productividad.
La huella de carbono de la producción
Los estudios que hemos realizado sobre la huella de carbono de nuestras producciones demuestran que nuestros campos ya actúan como sumideros netos de carbono y que los márgenes de reducción son muy pequeños en comparación con el resto de la cadena alimentaria. En el marco de las reflexiones sobre el proyecto CarbonAgri, pedimos que la Comisión Europea tenga muy en cuenta la situación favorable de nuestras producciones.
Finalmente, en un contexto de economía de guerra y guerra económica inminente, ha llegado el momento de producir, y estamos preparados para hacerlo… si Europa nos da los medios.