La granada mollar de Elche encara una nueva campaña con una cifra que apenas cambia respecto al año pasado, pero con una diferencia que se notará cuando la fruta llegue al mercado: será una granada de mayor calibre y calidad. La previsión de la Denominación de Origen Protegida (DOP) de la granada mollar de Elche sitúa la producción en torno a los 50 millones de kilogramos, una cantidad similar a la de la campaña anterior, aunque la selección realizada durante el cultivo ha permitido apartar una mayor cantidad de fruta que no reunía las condiciones para su comercialización.
Durante la campaña, se ha retirado aquella que presentaba daños provocados por el albardado, el conocido como quemado de la granada, así como los ejemplares de menor tamaño, por lo que, el resultado será una cosecha más homogénea y con un mayor calibre. No solo se ha eliminado la afectada por las altas temperaturas: también la que era pequeña, de manera que la granada que finalmente llegue a los principales canales de venta será, en términos generales, «más grande».
La estimación de la DOP sitúa entre un 10% y un 15% la producción afectada por el albardado, frente al porcentaje habitual, que se mueve en torno al 6% u 8%. El calor, por tanto, ha dejado su huella en los campos de granada mollar, aunque la selección de la fruta permitirá que la producción destinada a la venta conserve una mayor calidad.
Y una parte importante de esa cosecha no se quedará en los mercados españoles. Aproximadamente la mitad de la producción se consume en España, mientras que el otro 50 % emprende viaje hacia distintos puntos del mundo.
Nuevos mercados
La granada mollar de Elche cruza fronteras y llega a países árabes, distintos mercados europeos, Asia o países de latinoamérica como Brasil. Una presencia internacional que permite que una fruta estrechamente ligada al campo ilicitano termine formando parte de mercados muy alejados de las tierras en las que ha sido cultivada.
El producto cuenta con un elemento diferenciador: la granada mollar de Elche es la única granada del mundo amparada por una Denominación de Origen Protegida. Bajo este sello se reconoce una fruta que tiene entre sus principales características su particular dulzor y una semilla comestible. Al abrirla, los granos adquieren protagonismo con su característico tono rojizo y brillante, que llena el interior de la granada.
Extensión
El cultivo mantiene además un importante peso dentro del campo de Elche y de otros municipios de la provincia y de la Vega Baja. La DOP tenía registradas hasta hace unos meses unas 860 hectáreas de granada mollar, repartidas entre unos 400 productores de alrededor de 40 municipios.
Elche concentra buena parte de esta superficie, con 636 hectáreas amparadas por el consejo regulador. Le sigue Crevillent, con cerca de 70 hectáreas. La producción se extiende también por otros puntos de la provincia de Alicante y de la Vega Baja, configurando un mapa de cultivo que tiene en Elche su principal núcleo.
En la Vega Baja, San Isidro reúne 37 hectáreas, mientras que Albatera cuenta con 34, Orihuela con 19 y Callosa de Segura con 13. A estas superficies se suman otras plantaciones de menor extensión repartidas por municipios como Catral, Formentera del Segura, Dolores y Cox. En Alicante hay unas 14 hectáreas y en Santa Pola la granada mollar está presente en alrededor de cinco hectáreas amparadas por el consejo regulador.
Son parcelas que forman parte de una campaña en la que el volumen volverá a situarse alrededor de los 50 millones de kilos, pero en la que la selección de la fruta marcará una diferencia. El calor habrá dejado una mayor proporción de granadas destinadas a otros aprovechamientos, especialmente al zumo, pero la fruta que llegue a los mercados lo hará con una apuesta clara por el calibre y la calidad.
Desde Asaja Elche, su presidente Pedro Valero ya advirtió a finales de agosto que las olas de calor sucesivas estaban afectando a otras variedades tempranas de granada que ya se estaban recolectando. Fuente y foto: Asaja Alicante

