La producción ecológica tiene oficialmente su propio día en el calendario europeo desde 2021. Proclamado por el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo, es una ocasión para celebrar al sector ecológico y también para evaluar el avance hacia el objetivo del 25% de superficie en ecológico en 2030. Es, por tanto, un día de celebración y a la vez, para rendir cuentas.
“Es un día ecológico en el sentido más amplio. Desde SEAE lo celebramos pensando en la producción y también en la alimentación ecológica, porque lo que defendemos son sistemas alimentarios agroecológicos, del campo a la mesa”. Pilar Galindo, vicepresidenta de SEAE.
La superficie ecológica de la UE ronda los 17 millones de hectáreas, en torno al 11% de toda su tierra agraria, y España sigue a la cabeza con 2,95 millones de hectáreas, el 12,31% de su superficie agraria útil. Son cifras de un sector consolidado que aún tiene mucho recorrido. De hecho, Europa ha cubierto algo menos de la mitad del camino hacia la meta del 25% en 2030, y las cuatro campañas que quedan piden acelerar el paso.
El gran reto del sector ecológico: el consumo interno
En España, el gran reto está en casa y se llama consumo interno. En 2024, el gasto por persona se situó en 59,44 euros al año, apenas el 3,2% de lo que destinamos a alimentación. Por eso toca lograr que lo que cultivamos llegue también a nuestras mesas, y la compra pública es una de las vías más directas para conseguirlo. Con el Real Decreto de comedores escolares saludables y sostenibles se obliga, a partir de abril de 2027, a que al menos el 5% del gasto en alimentos de los comedores escolares sea de producción ecológica. Es un primer paso, pero tímido. Falta una apuesta ambiciosa en alimentación ecológica del borrador de Real Decreto de alimentación sostenible en compra pública. Si colegios, hospitales y residencias apostaran de verdad por lo ecológico, de temporada y de proximidad, la agricultura y ganadería ecológicas del territorio tendrían una demanda estable a la que responder, además de que miles de niñas y niños crecerían sabiendo a qué sabe un alimento producido con cuidado.
“Hace falta mirar al consumo interior y apostar decididamente por la compra pública. Ya tenemos una normativa de comedores escolares y está en camino otra para hospitales y centros de mayores, así que es el momento de aprovecharlas. A las escuelas y a estos centros tiene que llegar una alimentación saludable y de calidad, y esa solo puede ser ecológica, fresca, de temporada y de cercanía, sin residuos de plaguicidas ni aditivos innecesarios. Porque la alimentación ecológica no es solo una cuestión de modelo productivo, también lo es de salud. Se lo debemos a la infancia, a la adolescencia, a las mujeres embarazadas y lactantes y a las personas enfermas. Las administraciones públicas tienen que dar ese paso. Y la garantía está en el origen: la producción ecológica no permite plaguicidas ni fertilizantes químicos de síntesis, ni transgénicos”. Pilar Galindo, vicepresidenta de SEAE.
Una demanda estable, como la que puede generar la compra pública, es también lo que necesita quien empieza. Según la Comisión Europea, entre la gente joven que se incorpora al campo, el porcentaje que apuesta por la producción ecológica (20,7%) casi duplica el del conjunto de fincas (11,9%). El relevo generacional, uno de los grandes desafíos para las zonas rurales, encuentra en lo ecológico una respuesta. Garantizar que esas personas tengan un oficio digno cerca de casa es la mejor manera de que se queden.
Las piedras en el camino
El comisario de Agricultura, Christophe Hansen, ha definido lo ecológico como el «estándar de oro» de la agricultura europea. Sin embargo, la propuesta de la Comisión para la PAC posterior a 2027 va por otro camino. Ecorregímenes y medidas agroambientales se fundirían en una sola categoría, cofinanciada por los Estados miembros, y los dos pilares desaparecerían en un fondo único, con el riesgo de restar esfuerzo al desarrollo territorial y de dejar en manos de cada gobierno el nivel de ambición ambiental. En definitiva, menos presupuesto y menos ambición ambiental.
Y no es la única piedra en el camino. En junio, el Parlamento Europeo eximió a las nuevas técnicas genómicas (NGT) de la evaluación de riesgos, la trazabilidad y el etiquetado. La producción ecológica seguirá libre de NGT, pero la amenaza de las patentes sobre semillas ha quedado sin resolver, y el esfuerzo de mantenerse al margen recaerá sobre quien produce en ecológico. A ello se suma la carga administrativa. Según un estudio de FiBL para IFOAM Organics Europe, cumplir la normativa cuesta a las personas operadoras ecológicas entre el 5 y el 20% de su facturación anual, y solo el 2% de las investigaciones abiertas acaban con pérdida del estatus ecológico.
Qué pedimos para el sector ecológico
Desde SEAE creemos que en un día como el 23 de septiembre, además de celebrar, hay que seguir reclamando:
• Que el objetivo del 25% se traduzca en la futura PAC en un presupuesto específico y protegido para la conversión y el mantenimiento, en ecológico: ecorregímenes, medidas agroambientales y apoyos a jóvenes y mujeres.
• Un plan decidido de consumo ecológico interno, empezando por la compra pública ecológica, de proximidad y temporada en comedores escolares y hospitales. Hay iniciativas que son referencia como los Ecocomedores de Canarias: productos ecológicos, frescos, locales y de temporada
• Salvaguardas frente a las NGT y límites a las patentes sobre semillas, para que agricultoras y agricultores sigan disponiendo de variedades libres y adaptadas a su territorio.
Lo ecológico tiene valor porque tiene principios
Desde 2005, el movimiento ecológico internacional comparte cuatro, aprobados por IFOAM: salud, ecología, equidad y precaución. Salud, porque la del suelo, las plantas, los animales y las personas es una sola. Ecología, porque se produce acompañando los ciclos naturales y no forzándolos. Equidad, porque exige relaciones justas entre quienes producen, transforman, venden y consumen. Y precaución, porque ninguna innovación debe poner en riesgo el bienestar de las generaciones que vienen. Son esos principios los que dan sentido al sello ecológico, más allá de una norma que cumplir.
Este 23 de septiembre, celébralo en tu mesa: elige alimentos ecológicos, de proximidad y de temporada.

