El Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV) ha presentado hoy los datos de la campaña de 2025, en la Bodega Redonda, sede del Consejo Regulador DO Utiel-Requena. Al acto han asistido el presidente del CAECV, Vicente Faro, que a su vez es responsable de la sectorial de agricultura ecológica de AVA-ASAJA; el delegado de AVA-Utiel, Enrique Ródenas; y el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, entre otros representantes.
En 2025 el sector ecológico ha alcanzado, de nuevo, un volumen de facturación histórico, de casi mil millones de euros, “lo que demuestra que es un sector que apuesta por la profesionalización y la rentabilidad”, ha señalado Vicent Faro. El informe apunta que la Comunitat Valenciana consiguió en 2025 las 133.397 hectáreas certificadas en producción ecológica y mantuvo una estructura formada por 4.215 operadores ecológicos certificados.
El informe destaca que este sector está resolviendo dos problemas históricos, el relevo generacional y la incorporación de la mujer. El 30% de las productoras titulares ecológicas certificadas por el CAECV son mujeres y la media de edad de las personas operadoras es de 50 años, “por lo que continúa reduciéndose la edad media de nuestros operadores”, apunta Faro. También ha remarcado durante su presentación que “la agricultura ecológica valenciana no solo produce alimentos y exportaciones: mantiene una infraestructura vegetal activa capaz de absorber, en términos brutos, alrededor de 1,5 millones de toneladas de CO₂ al año, especialmente por el peso de los cultivos leñosos, las cubiertas vegetales y los pastos”. Y también demuestra una altísima eficiencia económica: con apenas unos 188€/ha de apoyo público, es capaz de generar más de 7.400€/ha en valor de exportación. Por cada euro de ayuda de la UE, genera 55,6 euros.
El crecimiento sostenido de la agricultura ecológica valenciana no se explica solo por los resultados económicos o de superficie. La certificación pública del CAECV aporta un valor diferencial: ofrece transparencia, independencia, participación del sector y costes ajustados, fomentando una confianza creciente por parte del consumidor nacional e internacional. La combinación de una gestión profesionalizada, un tejido social comprometido y una certificación pública sólida, posiciona a la agricultura ecológica valenciana como una palanca estratégica para una transición agroalimentaria justa y sostenible. Fuente y foto: Ava-Asaja
