Por cada kg de naranjas vendidas y comercializadas, el productor ha perdido 16 céntimos, es decir que ha perdido más del doble de lo que cobra, en concreto un 119%

Los precios que perciben los productores de naranjas en esta campaña por parte de las empresas comerciales se situarían en una media de entre 0,09 y 0,14 céntimos de euro por kilo, muy por debajo de los costes de producción que se sitúan en los 0,30 euros/kg, lo que motiva que LA UNIÓ de Llauradors haya enviado un escrito a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) -organismo autónomo adscrito al Ministerio de Agricultura- para que investigue si se ha producido un incumplimiento de la Ley de la Cadena Agroalimentaria.

La AICA tiene la capacidad legal de actuar a través del Programa General de Vigilancia de comprobaciones de oficio. ante una situación como la que se ha producido a lo largo de esta campaña y que se ha acentuado en el transcurso de las últimas semanas.

El Informe Semanal de Coyuntura, publicado por el Ministerio de Agricultura certifica también, que efectivamente los precios que están recibiendo los agricultores españoles se aproximan a valores muy por debajo de los costes de producción. A juicio de LA UNIÓ, esta situación para el productor podría suponer un incumplimiento de la Ley de la Cadena Agroalimentaria que exige que el precio que perciben los agricultores ha de cubrir, al menos, los costes efectivos de producción. Por tanto, se hace necesario que el órgano administrativo correspondiente investigue y clarifique que es lo que está sucediendo y se sancione, en su caso, de acuerdo con el régimen sancionador legalmente establecido, a aquellos operadores que supuestamente incumplan la normativa.

Desde LA UNIÓ se ha realizado un informe argumentando su petición sobre la situación de los precios de diversos cítricos durante las primeras once semanas de 2022. Del mismo se desprende que el nivel de precios en origen es excepcionalmente bajo y no ha cumplido con las expectativas de los productores y más si tenemos en cuenta que la producción española de cítricos es un 5% inferior a la campaña pasada y un 2,1% inferior a la media de las últimas cinco y, por tanto, es incomprensible que se haya llegado a esta situación para los productores.

Dadas todas estas evidencias, LA UNIÓ solicita a la AICA que se inicie y lleve a término una investigación sobre el posible incumplimiento del segundo párrafo del apartado c) del artículo 9 (Condiciones contractuales) de la referida Ley 12/2013 por parte de los compradores hacia los productores de cítricos y dado que todos los indicios apuntan a que se trata de una situación generalizada en todas las zonas productoras, se solicita que esta campaña de inspecciones y comprobaciones se extienda a todo el ámbito estatal.

En ese artículo de la Ley se especifica que el precio del contrato alimentario que tenga que percibir un productor primario o una agrupación de estos deberá ser, en todo caso, superior al total de costes asumidos por el productor o coste efectivo de producción, que incluirá todos los costes asumidos para desarrollar su actividad, entre otros, el coste de semillas y plantas de vivero, fertilizantes, fitosanitarios, pesticidas, combustibles y energía, maquinaria, reparaciones, costes de riego, alimentos para los animales, gastos veterinarios, amortizaciones, intereses de los préstamos y productos financieros, trabajos contratados y mano de obra asalariada o aportada por el propio productor o por miembros de su unidad familiar.

Mientras que en el Grupo de pequeños cítricos (clementinas más mandarinas) en general el precio medio percibido por el agricultor es 6 céntimos superior a los costes de producción (aunque en algunas variedades ha estado por debajo), por tanto, tiene un margen de beneficio del 13% por cada kg vendido y comercializado; en el Grupo de Naranjas por cada kg de naranjas vendidas y comercializadas, el productor ha perdido 16 céntimos, es decir que ha perdido más del doble de lo que cobra, en concreto un 119%.

Precios Cítricos de Valencia - Semana 15/2022

El sector hortofrutícola y citrícola necesita repercutir el encarecimiento de sus costes para seguir siendo viable