El año agrario en Málaga 2021 se cierra manteniendo los niveles de facturación aunque resulte cada vez más complicado conseguir la rentabilidad en muchos sectores con la PAC y los recursos hídricos como otras grandes asignaturas pendientes.

El presidente de ASAJA Málaga, Baldomero Bellido, ha presentado ante los medios de comunicación el Balance Agrario de la provincia de Málaga de 2021. Este año, no sólo no ha supuesto una mejora de la dramática situación que teníamos en 2020 acrecentada por la pandemia, si no que ha conllevado un claro empeoramiento. Los incrementos de costes en los últimos meses han sido desmesurados, con un aumento de la energía del 270%, un 40% de los plásticos, el 30% en los piensos y un 230% de los fertilizantes.

La competencia cada vez más acusada de terceros países con nuestras producciones hace que la rentabilidad y los precios no alcancen los mínimos para cubrir los costos. La Ley de la Cadena alimentaria no ha demostrado efectividad, y tras su publicación vemos graves problemas para ser aplicada.

Por otro lado, y como venimos denunciando desde hace años, la falta de infraestructuras de mejora y abastecimiento hídrico ha sido casi nula hasta la fecha. La actual sequía nos ha pillado, de nuevo, sin los deberes hechos y sin la asignatura del abastecimiento del regadío malagueño resuelta.

Y por último, la nueva PAC, con muchos más requisitos, obligaciones y descensos económicos para los agricultores y ganaderos, solo trae más incertidumbre al futuro inmediato. Todas estas situaciones nos llevarán el próximo mes de enero a retomar las movilizaciones, que ya se inician en Córdoba el día 21 de diciembre.

Los datos del campo malagueño

El resultado final del Balance Agrario de 2021 muestra un ligero incremento de la facturación agraria respecto a 2020. La cifra final de facturación del sector agrario malagueño alcanza en 2021 los 690,34 millones de euros, un leve incremento del 1.18 % respecto al año anterior, en el que se facturaron 682,29 millones de euros por el sector productor agrario.

La agricultura, con una cifra de 573,65 millones de euros, incrementa su facturación respecto a 2020 un 0,9%. Se frena la caída acumulada de 2020 (7,3%) y de 2019 (17.74 %). El sector del olivar, al contrario que en 2020, ha sido el que ha mantenido la facturación total de la agricultura gracias a su buen resultado en precios, frente a sectores como hortícolas, cítricos y tropicales, que han descendido tras tener cifra record de facturación en 2020.

Los cultivos tropicales de la provincia han generado una facturación de 147,86 millones de euros, un 9,59% menos que en 2020. La campaña de aguacate se ha desarrollado sin problemas y con la velocidad de crucero que ya es característica del sector. La facturación ha alcanzado los 116,49 millones de euros, cifra dentro de la media. Recordamos que en 2020 alcanzamos un record de facturación del aguacate. La vecería del cultivo ha marcado estas cifras que podemos considerar normales. El mango ve incrementada su producción respecto al año anterior, compensando la bajada de precio respecto a 2020, y con momentos de campaña puntualmente complicados.

Los cultivos hortícolas y tubérculos han facturado 130,51 millones de euros, la cifra más baja en lo que va de siglo. Un descenso en la facturación respecto de 2020 de un 9,25%. En 2019 descendió un 5,77 %, más de 3,86 millones de euros respecto a 2018. En 2018, el descenso fue de 33 millones de euros respecto a 2017. En 4 años son 56 millones de euros menos. El descenso se observa, sobre todo, en melón, tomate, col, cebolla, melón, habas, patatas, guisantes... las judías verdes de nuevo. En general, descensos moderados en muchos cultivos, pero constantes en la mayoría de los productos, y que en los últimos cuatro años no han dejado de bajar. Es importante destacar, tal como comentamos en años anteriores, que el descenso de la superficie dedicada a hortícolas es quizá una de las causas del descenso de la producción. Si en 2010 teníamos 13.143 hectáreas dedicadas a hortícolas y tubérculos, en 2021 nos situamos alrededor de las 7.300, un descenso de un 44,4 % que se han ido a otros cultivos o que han ocupado solo un ciclo de cultivo anual. La competencia de Marruecos, y de los Países Bajos; la dificultad de combatir las plagas y la entrada de otras nuevas y el incremento de los gastos de cultivo e insumos, afectan al desarrollo de estos cultivos tan especializados.

Los cítricos malagueños, concentrados fundamentalmente en el Valle del Guadalhorce, han facturado 56,07 millones de euros, un 20% menos que en 2020 donde tuvieron alta demanda por efecto de la COVID-19, y que conllevó un record de facturación, al contrario que este año 2021. La segunda parte del año se ha visto perjudicada por la competencia de Sudáfrica y otros países como Argentina, Egipto o Turquía que ha devaluado la libra turca un 64% en tres meses y medio.

El almendro se mantiene a niveles similares desde 2018 con un mantenimiento de los precios, aún lejos de las cifras de 2015 y 2016.

La producción y comercialización de la castaña de la Serranía de Ronda ha sido de nuevo un desastre sin paliativos, que lleva arrastrándose desde 2019, con descensos de producción y de precios. Nos preguntamos cuanto podrán aguantar los castañeros del Genal esta situación tan calamitosa.

En resumen, los niveles de facturación agraria de Málaga se mantienen, aunque es cada vez más difícil mantener rentabilidad, y en bastantes sectores se está trabajando por debajo de los costos de producción, con pérdidas, lo cual no anima al tan esperado relevo generacional propiciando así el despoblamiento rural. Fuente y Foto: Asaja Málaga