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Después de los temporales de pedrisco, los daños sin precedentes de los cotonets y los ataques de moscas blancas, los productores valencianos de caqui se enfrentan a la expansión descontrolada de la mancha foliar (Mycosphaerella nawae) a pocos días de generalizarse la recolección de esta fruta subtropical.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alerta de que esta enfermedad duplica tanto sus daños como la superficie afectada respecto a la temporada anterior, hasta el extremo de provocar en algunos campos la pérdida de la totalidad de la cosecha.
"En dos o tres días ves con impotencia cómo los caquis se maduran hasta adquirir un extraño color rojizo y acaban cayendo al suelo. Es una enfermedad que había sido superada, pero que en los últimos años ha resurgido con fuerza en las principales áreas productoras de La Ribera. Para muchos agricultores, supone la puntilla de una campaña para olvidar", sentencia el vicepresidente de AVA-ASAJA Bernardo Ferrer.
La organización agraria atribuye la explosión de la mancha foliar del caqui a las continuadas lluvias acumuladas durante los inicios del otoño, por lo que solicita a Agroseguro que realice rápidamente las peritaciones oportunas e indemnice económicamente a los productores afectados.
Con todo, la expansión de este hongo también responde a las resistencias aparecidas frente al grupo de fungicidas estrobirulinas y amenaza con agravarse ante la inminente supresión del Mancozeb, una materia activa cuya prórroga de uso habían solicitado AVA-ASAJA y ASAJA al Ministerio de Agricultura debido a la falta de alternativas fiables. En este sentido, AVA-ASAJA urge al Ministerio y a la Conselleria de Agricultura a diseñar cuanto antes, incluso antes de que acabe la actual campaña, una estrategia de lucha verdaderamente eficaz contra las plagas y enfermedades del cultivo que solo en la Comunitat Valenciana superarán los 40 millones de euros de pérdidas. La asociación puntualiza que la conselleria reanude las líneas de trabajo puestas en marcha hace unos diez años, cuando la primera irrupción de la mancha foliar fue adecuadamente contenida, a fin de hallar nuevas herramientas de prevención y control.
"Nos jugamos el futuro de un producto único donde nuestra región concentra más del 80% de la producción española y europea, con miles de empleos directos e indirectos. Las administraciones, que son culpables del caos fitosanitario, deben investigar soluciones con mayor celeridad y contundencia porque los agricultores no podemos resistir más campañas en números rojos", agrega Ferrer.
En materia de precios, AVA-ASAJA defiende que la importante disminución de oferta a causa de las adversidades climáticas, las plagas y las enfermedades debería traducirse en un incremento de las cotizaciones en origen: "Si este año, con la que está cayendo, los productores no perciben precios justos, sería un fracaso comercial que abocaría a muchas explotaciones al arranque o al abandono. Hay poca fruta a comercializar, muchos costes de producción, y el agricultor debe obtener una remuneración justa que le permita seguir viviendo de su trabajo".Fuente y Foto: AVA-ASAJA