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El cálculo y la certificación de la Huella Hídrica de la producción agrícola es ya una realidad a través del esquema de certificación H3.

Mediante la certificación de este protocolo los productores reciben un certificado en el que se indica la Huella Hídrica de cada uno de los productos, utilizando una metodología que viene avalada por un desarrollo realizado durante dos años por un proyecto de investigación denominado “Agricultura de precisión como ventaja competitiva del sector hortofrutícola” en el que han participado COEXPHAL, Proyecta Ingenio, Wise Irrisystem y Grupo Caparrós.

El resultado es una metodología de cálculo de huella hídrica certificable y adaptada a la producción agrícola y que proporciona a productores y clientes un valor fiable y de mucho valor.

La certificación de la Huella Hídrica sirve para demostrar a clientes el compromiso de los productores con la sostenibilidad ambiental, asegurando un eficiente uso del recurso agua en todo el proceso de producción.

Además, esta certificación proporciona a los productores la posibilidad de ir más allá ofreciendo las herramientas y metodologías necesarias para que la cantidad de agua aportada a los cultivos pueda optimizarse lo máximo posible, de forma que la producción agrícola sea más sostenible.

Los productores que opten por certificar la implantación de estas herramientas y metodologías obtendrán, además del certificado de la Huella Hídrica, el certificado H3+ que garantiza que el productor está realizando una gestión excelente de las necesidades de riego de los cultivos.

Agua en Almería

A lo largo de los años, la oferta de agua en Almería ha aumentado con alternativas como la utilización de aguas residuales (para la recarga de los acuíferos o su uso directo, una vez tratadas), así como el uso de plantas desalinizadoras, pantanos y el reciclaje. Además, se han introducido técnicas planificadas para reducir los consumos de este valioso recurso: el enarenado, que reduce la salinidad y alcalinidad y tiene una alta capacidad de retención de la humedad, lo que permite disminuir el consumo medio de agua por unidad de superficie; y por otro, el “riego por goteo”, que produce pocas pérdidas de agua por escorrentía y una localización óptima del agua.

En los últimos años, estas técnicas han ido incorporando más tecnología, permitiéndose el riego localizado de alta frecuencia, el control por sistemas informáticos y la aplicación de sensores a los cultivos. Además, se combinan con otras como el uso de acolchados plásticos, el desarrollo de los cultivos sin suelo, o la utilización de estructuras con sistemas de recolección de agua de lluvia, ya presentes en hasta el 80% de los invernaderos.

Esta eficiencia en el uso de agua se ejemplifica en que Almería tiene una huella hídrica depreciable, entendiéndose como huella hídrica el volumen total de agua utilizada para producir los bienes y servicios consumidos por un individuo, grupo de personas o por un país. Además, Almería consume la mitad de agua que la media del resto de agricultura española, con una huella hídrica hasta 20 veces menor.

El certificado H3+ garantiza esa realidad y que el productor está realizando una gestión excelente de las necesidades de riego de los cultivos.