La gota fría registrada estos días en la Comunitat Valenciana, a pesar de ser beneficiosa en términos generales, está provocando graves daños en infraestructuras y en cultivos próximos a su recolección, como es el caso de la viña en las comarcas de la Vall d’Albaida, La Costera y otras comarcas de la provincia de Alicante.

En una primera estimación orientativa, esta organización estima que más de 2.000 hectáreas de viñedo se encuentran dañadas y que podrían aumentar considerablemente e incluso extenderse a otras zonas si no cesan las lluvias.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) expresa también sus temores más fundados en el arrozal, ya que 4.000 hectáreas están en riesgo de inundación en el parque natural de La Albufera. Además, apunta que a lo largo del fin de semana las lluvias torrenciales podrían causar daños en el cultivo de la viña de la comarca de Utiel-Requena, donde ya se ha paralizado la vendimia.

AVA-ASAJA también señala que se han producido numerosos casos de desperfectos en infraestructuras agrarias y caminos rurales debidos a la intensidad de las lluvias y al arrastre de tierras. La organización agraria se mantendrá atenta a la evolución del temporal, ya que hay sobrados motivos para no descartar que aumenten los perjuicios a lo largo del fin de semana.

Si bien es cierto que los cítricos, el caqui y las hortalizas se verán beneficiados en términos generales por las últimas precipitaciones, en aquellas explotaciones -situadas en zonas bajas, cerradas o junto a barrancos- que se encuentran inundadas y, en función de la evolución de las lluvias, esta organización advierte de que podrían surgir problemas de asfixia radicular. Concretamente, en la comarca de la Ribera aproximadamente 200 hectáreas de cítricos y caqui ubicadas cerca de barrancos han sido afectadas. Por ello, AVA-ASAJA recomienda a los agricultores que intenten drenar con la máxima celeridad posible aquellos campos que tienen una acumulación importante de agua.

Asimismo, esta organización agraria advierte de que los daños provocados por las últimas lluvias podrían haberse minimizado o incluso evitado si se hubieran limpiado los cauces y barrancos previamente por parte de la Administración.