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(R.P.) La bajada de las temperaturas, principalmente las nocturnas, ya se está dejando notar en la producción. En los invernaderos almerienses ya se registran mínimas por debajo de los diez grados frenando el desarrollo de los frutos.

Productos más sensibles como el calabacín ya están notando el efecto en los centros de comercialización, así como la berenjena y en el caso del tomate, se le suma el retraso en la producción.

El calabacín fino inicia las ventas en setenta y cinco céntimos de euro el kilo y registra últimos cortes de cincuenta y ocho céntimos, mientras que el gordo se vende entre sesenta y cuarenta céntimos de euro el kilo. En el caso de la berenjena, la rayada cotiza entre un euro con treinta céntimos y noventa y cinco céntimos de euro el kilo. La berenjena larga sube hasta primeros cortes de un euro con cincuenta céntimos y finaliza las ventas en torno a un euro con treinta céntimos de euro el kilo. Sin duda, esta hortaliza es la que mayor subida de precio ha registrado en las últimas semanas, al reducirse la producción y con una demanda que se mantiene alta, los precios han subido de forma importante.

La situación comercial del tomate está siendo muy positiva esta campaña. Tras unas semanas con precio más moderados, las cotizaciones han subido debido a la escasez de producto. El tipo larga vida tiene un corte medio de setenta céntimos, el tomate pera se vende entre setenta y cincuenta céntimos y el tipo ramo llega a alcanzar primeros precios de noventa céntimos con remates de setenta y cinco céntimos de euro el kilo. La subida de precios también se ha dejado notar en las judías verdes. La strike vuelve a marcar las cifras más altas con valores de entre siete euros con ochenta y cinco euros el kilo. La judía rastra tiene un corte medio de siete euros el kilo, la perona roja se vende entre cuatro euros con ochenta y tres euros con cuarenta céntimos y la judía helda tiene un corte medio de tres euros el kilo.

La situación del pepino largo apenas ha mejorado respecto a la pasada semana. El sector comercializador confía en un incremento de precios a corto plazo, una vez se reduzca la producción y la demanda se estabilice. Las cotizaciones no superan los veintitrés céntimos de euro con remates que llegan hasta los ocho céntimos de euro el kilo. El pepino corto negro se vende entre sesenta y cuarenta céntimos, mientras que el francés tiene un primer corte de sesenta y cuatro céntimos y remates de cincuenta céntimos de euro el kilo. Respecto al pimiento, la tendencia es de precio al alza aunque en algunos casos como el lamuyo rojo las cotizaciones han bajado hasta precios de un euro con veinte céntimos y remates de ochenta y siete céntimos de euro el kilo. El lamuyo verde se vende a una media de un euro el kilo. Del conjunto de pimientos californias el amarillo es el más valorado con precios medios de un euro el kilo. El tipo california rojo se vende entre noventa y ocho céntimos y ochenta céntimos de euro, mientras que el verde se vende por debajo de setenta y ocho céntimos de euro el kilo. La estabilidad es la tónica dominante en el caso del pimiento italiano verde que llega hasta primeros precios de un euro con veinte céntimos, y el italiano rojo se vende entre ochenta y cincuenta céntimos de euro el kilo.