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LA UNIÓ de Llauradors señala que habrá que esperar a que concluya el temporal de gota fría para hacer un balance definitivo, aunque de momento no ha provocado daños significativos en los diferentes cultivos.

Los daños se centran en las infraestructuras agrarias. Existen muchos caminos destrozados por los que no se puede transitar y acceder a las parcelas, con el inconveniente también de no poder realizar las actividades diarias en los campos o recolectar las cosechas. En este sentido, LA UNIÓ reclamará un plan urgente de arreglo de infraestructuras y caminos agrícolas a las diferentes Administraciones (Ayuntamientos, Diputaciones y Generalitat) para restablecer la normalidad.

Cultivos

En el cultivo de hortalizas, sobre todo las lechugas, si se mantienen inundados los campos durante varios días podrían originarse problemas y un claro deterioro comercial.

En otros cultivos -sobre todo cítricos- también existe cierta preocupación por la posible aparición de asfixia radicular con la inundación de los campos y también ante la hipótesis de un posible aumento importante de temperaturas tras las fuertes lluvias, ya que podría originarse algún problema fitosanitario en forma de hongos.

En general las lluvias de las últimas horas servirán para ahorrar riegos, recargar los acuíferos, limpiar los árboles ante posibles plagas y regenerar los pastos para alimentación de los animales. De todas formas, hay que estar pendiente de las lluvias en el transcurso de los próximos días.

Seguros

LA UNIÓ informa que tener una póliza contratada de un seguro agrario combinado garantiza las pérdidas a consecuencia de:

caídas, arrastres, enterramiento y enlodamientos del bien asegurado

asfixia radicular, arrastres, descalzamiento o enterramiento de los árboles

imposibilidad de efectuar la recolección durante el siniestro o en los 10 días siguientes al mismo

plagas y enfermedades que se manifiesten en los 10 días siguientes al siniestro no siendo factible realizar los tratamientos oportunos debido a la imposibilidad física de entrar en la parcela.

Para ello debe haber daños o señales notorias del paso de las aguas en la infraestructura rural y/o hidráulica (caminos, muros de contención, bancales, márgenes, canales y acequias) y daños o señales evidentes de enlodado y/o arrastre de materiales en el entorno de la parcela siniestrada.