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El consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro Rodrigo Sánchez ha asistido a la inauguración del acto de conmemoración del 50 aniversario de Koppert Biological System celebrado en Vícar (Almería), "una empresa que ha destacado por hacer más sostenible la agricultura".

La entidad multinacional cuenta con un centro de I+D en esta localidad almeriense que, como ha afirmado el consejero, es "esencial para estar a la vanguardia en las soluciones biológicas y mantener su compromiso con el medio ambiente y la biodiversidad". Se trata de "unas iniciativas que compartimos desde la Consejería de Agricultura y que se han materializado, por ejemplo, a través de las distintas colaboraciones de Koppert y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa)", ha apuntado.

Respeto al medio ambiente
En su intervención, Rodrigo Sánchez ha puesto en valor que Almería es referente en los mercados europeos por la calidad y la sostenibilidad de sus productos. El consejero ha explicado en este sentido que, a pesar de potencial almeriense, "son muchas las amenazas que debemos afrontar, como es el caso del cambio climático". No obstante, el pasado mes de julio se hizo público un informe de Nacionales Unidas que propone seguir las pautas de la agricultura almeriense como la mejor forma de alimentar a la población en un entorno climático adverso.

Entre las "principales señas de identidad" de la agricultura andaluza se encuentra, de hecho, su apuesta por el control biológico. En total, la comunidad autónoma supera las 25.000 hectáreas de cultivo bajo este método de lucha contra plagas y enfermedades vegetales con el que se refuerzan la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la calidad de los productos. En el caso de Almería, se espera que en la campaña actual 2017-2018 esta extensión ascienda a 24.400 hectáreas, una superficie en la que destaca la dedicada a pimiento (10.520), tomate (6.380) y pepino (2.950).

Las técnicas de control biológico utilizan organismos vivos para controlar otras poblaciones que limitan la producción de los cultivos. Este método, que se emplea tanto en cultivos protegidos como al aire libre, presenta numerosas ventajas frente al uso de productos fitosanitarios entre las que destaca la práctica nulidad de efectos nocivos colaterales hacia otros organismos y de resistencia de las plagas a estas técnicas. Además, se logra un control a largo plazo, evita plagas secundarias, no genera residuos tóxicos y la relación coste-beneficio es muy favorable. Fuente: Junta de Andalucía